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domingo, 2 de febrero de 2020

PENSAMIENTO: EL PUENTE

E L    P U E N T E

Existieron dos hermanos que vivían en el campo, cada uno tenía una próspera hacienda y los separaba un pequeño río.   Ellos se llevaban muy bien, se platicaban sus problemas y se ayudaban el uno al otro, pero un mal día, estos hermanos tuvieron un disgusto muy fuerte; tal fue su descontento que dejaron de hablarse. 

Así estuvieron varios años hasta que un buen día llegó a la hacienda del hermano menor un hombre de edad madura y aspecto bondadoso, este se presentó y dijo:

-         ¡Buenas tardes tenga Usted!
-         Buenas tardes buen hombre, que se le ofrece.
-         Vera, yo vengo de fuera y estoy buscando trabajo, soy muy entendido en las labores del campo; se cortar leña, ordeñar vacas, arrear ganado y, sobre todo, soy muy bueno con las reparaciones que su hacienda necesite.
-         Qué bien, –contestó el hermano menor- necesito  alguien que me ayude aquí y sobre todo que lleve a cabo una remodelación que desde hace tiempo tengo planeado hacer en la hacienda. 
-         Muy bien señor, y dígame ¿Cuál es esa remodelación?
-         Atrás del establo hay un río, ese es el límite de mi hacienda, quiero que ahí construya la barda más alta y gruesa que le sea posible, quiero estar lo más aislado posible de la hacienda vecina. 
-         Está bien señor –contestó el buen hombre-.

Así es, tristemente el hermano menor quería distanciarse aun más de su hermano mayor y dárselo a saber mediante la construcción de esta barda.

Pasaron los días y el hermano menor estaba tan apurado en las labores de la hacienda, que no fue a supervisar la obra ni una  sola vez. 

A los pocos días, cuál no sería su sorpresa al ver a su hermano mayor en la sala de su casa esperándolo.  Le dio un enorme abrazo. El hermano menor no salía de su asombro.

-         Hermano, te pido perdón por las todas las ofensas que te dije.  Con el puente que construiste entre nuestras dos propiedades, me diste un claro mensaje de tu deseo de reconciliación y aquí me tienes, dispuesto a olvidar todo lo pasado y seguir siendo los hermanos de antes.   No sabes cuánto sufrí todo este tiempo por nuestro distanciamiento.
-         ¿Un puente?  ¿Qué puente?
-         El que construyó uno de tus trabajadores.
-         Pero si yo le pedí que construyera una barda, la más alta y gruesa que su capacidad fuera posible realizar.  Y aunque no cumplió mis órdenes, bendito sea por no haberme obedecido pues con esto, tú y yo nos reconciliamos.

Muy contentos ambos fueron a buscar a este hombre a su jacal para agradecerle tan noble acción, pero vieron con asombro que este estaba empacando sus pocas pertenencias:

-         ¿A dónde vas?  -le dijo su patrón-, con lo que hiciste, mira que acción tan buena que hubo como resultado. 
-         No puedo quedarme señor, me tengo que ir.
-         Te aumentaré el sueldo al doble, no, no, al triple de lo que ganas ahora, además te nombraré el capataz de la hacienda, ya no harás labores pesadas y solo vigilarás a la gente.
-         Lo siento señor, pero mi función en su hacienda ya terminó, tengo cosas mucho más importantes que hacer.
-         ¿Pero qué cosas más importantes que hacer tienes?
-         Tengo que seguir mi camino para seguir

CONSTRUYENDO MÀS PUENTES

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