ESCRITORIO, VEROCHIS, PENSAMIENTOS, CITAS, CHISTES, POSITIVO

sábado, 21 de septiembre de 2019

PENSAMIENTO: AMAR ES DARSE TODO

El hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle destraídamente.  Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina.  Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto.  Entró en el negocio y pidió ver el collar de turquesa azul.

-         “Es para mi hermana.  ¿Puede hacer un paquete bien bonito?- dice ella.

El dueño del negocio miró desconfiado a la niña y le preguntó:
-         ¿Cuánto dinero tienes?

Sin dudar, ella sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos.  Lo colocó sobre el mostrador y dijo feliz:

-    ¿Esto alcanza?

Eran apenas unas monedas que ella exhibía orgullosa.

-   ¿Sabe? Quiero dar este regalo a mi hermana mayor.  Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella.  Es su cumpleaños y se que quedará feliz con el collar, que es del color de sus ojos.

El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en el estuche, envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.

-         Tome.  Dijo la niña.
-         Ve con cuidado.  Le contestó el señor.

Ella salió feliz, corriendo y saltando calle abajo.  Aun no acababa el día, cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró al negocio.  Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:

-    ¿Este collar fue comprado aquí?
-    Si, señorita.
-    ¿Y cuánto costó?
-    ¡Ah,! Habló el dueño del negocio.  El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente.

La joven continuo:

-         Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas.  El collar es genuino.  Ella no tendría dinero para pagarlo.

El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven.

-         Ella pagó el precio más alto que cualquier persona pueda dar.
-         ELLA PAGO TODO LO QUE TENÍA.

La verdadera generosidad es darse por entero, sin restricciones. Sea siempre generoso  pero no espere el reconocimiento.  Gratitud con amor no sólo reanima a quien recibe, como reconforta a quien ofrece.

PENSAMIENTO: LA SEMILLA DEL REY

En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en donde les daría un importante mensaje.

Muchos jóvenes asistieron y el rey les dijo:

-         “Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, por ende, el reino”

Así se hizo, pero había un joven que plantó su semilla y ésta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.

Legaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.  El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí.

Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló al último hacia el palacio, con su maceta vacía.  Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo, se soltaron en risa y burla; en ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey paseaba entre las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.  El rey dijo entonces:

“Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece”

PENSAMIENTO: UNA REBANADA DE PASTEL


Estaba una mamá cocinando cuando de pronto oyó un portazo y vio a su hija subir corriendo y llorando por las escaleras.  Lógicamente, esta mamá inmediatamente se quito el delantal y subió a ver qué es lo que le pasaba; la encontró en su recámara hecha un mar de llanto, definitivamente ese había sido un mal día para la joven:

§  Su novio había terminado con ella,
§  Reprobó un importante examen y, por si fuera poco,
§  La mejor de sus amigas estaba por mudarse de la ciudad.
Una madre siempre sabe qué hace sentir mejor a un hijo:

-         Hija, ¿Quieres una rebanada de pastel?
-         Si mamá, gracias.
-         Bien, bajemos para dártela.

Estando en la cocina,  la mamá empezó a separar los ingredientes y entonces le dijo a su hija:

-         Cariño, ¿Quieres un poco de bicarbonato?                                                                    
-         ¡Ay no, mamá! ¿Cómo crees?
-         ¿Y un poco de huevo crudo, no te apetece?
-         ¿¡Pero como crees mamá!? Tu sabes que eso no me gusta.
-         ¿Qué tal harina con fécula de maíz?
-         Mamá, no puedo creer lo que me estás ofreciendo.
-         Bueno hija, como podrás darte cuenta, todos estos ingredientes por separado, crudos y sosos,  no son muy buenos, pero si los combinamos y los preparamos adecuadamente, harán un delicioso pastel.  Dios trabaja de forma similar, él en ocasiones permite que tengamos tragos amargos en la vida pero cuando estos acontecimientos se alinean en su justa medida, todo obra para bien.

Cuando elevamos una oración a Jehová Dios, el nos tiene 3 respuestas:

·        Si,
·        Ahora no ó
·        Tengo pensado algo mejor para ti.

Tengamos la humildad para aceptar la respuesta que nos envíe, Él sabe que es lo mejor para cada uno de nosotros.

PENSAMIENTO: EL AMOR VERDADERO

-         “Papi,  ¿Cuánto me quieres?”

El día que mi hija nación, de verdad no sentí gran alegría, porque la decepción que sentía parecía ser más grande que el milagro tan grande que estaba ante mí, el tener una hija. YO QUERÍA UN VARÓN.

A los dos días del acontecimiento, fui por mis dos mujeres; una lucía pálida y cansada y la otra radiante y dormilona.

En pocas semanas me dejé cautivar por su sonrisita inocente y su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amar con locura a mi hija Carmencita.

Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacía planes sobre planes, todo sería para mi Carmencita.

Una tarde estaba   Rodolfo y su familia, haciendo un picnic a la orilla de un río cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, todos escuchábamos:    

-   “Papi,... cuándo cumpla quince años, ¿Cuál será mi regalo?.”

-         “Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?”

-         “Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.”               

La conversación se extendía y todos participamos de ella.

Carmencita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente en el de su papá.

Fue un Domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de inmediato para que no cayera.  Ya instalados en la iglesia, vimos como Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento.

La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital.
Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, qué debía practicarle otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.

Los días iban pasando, Rodolfo renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de él.

Una mañana Rodolfo se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:

-   “¿Voy a morir, no es cierto? ¿Te lo dijeron los doctores?

-         “No mi amor...no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado sobre este mundo.

Respondió el padre.

-  “¿Van a algún lugar? ¿Pueden ver desde lo alto a su familia?
¿Sabes si pueden volver?

Preguntaba su Hija.

-         “Bueno hija,... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.”

-         “¿Al viento? ¿Y cómo lo harías?.”

-         “No tengo la menor idea hijita, solo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.”

Ese mismo día por la tarde, llamaron a Rodolfo, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más.

- “¡Un corazón! ¿Dónde hallar un corazón? ¡Un corazón! ¿Dónde Dios mío!.

Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar. 

El Domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salió como los médicos lo habían planeado. ¡Éxito total!  Sin embargo, Rodolfo todavía no había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que ya todo estaba muy bien y que su papito sería el que trabajaría para sostener la familia.

Carmencita permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron.

Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre.

"Carmencita, hijita de mi corazón:

Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron.

 No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.

Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenías diez añitos y a la cual no respondí.

Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija...
Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.
¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!!”

“Carmencita lloró todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurro:


- " Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas; yo también te amaba y te amo.  Muchas gracias por este hermoso regalo que sin merecerlo me diste. Haré hasta lo imposible por hacer de mi vida, esta vida que me regalaste,  sea todo lo buena, fructífera y  bella que tu hubieras querido para mí.  Cada latido de este corazón tuyo que vive dentro de mí, será para amar y  albergar todos esos bellos sentimientos que honrarán este maravilloso regalo que me diste: LA VIDA”.

En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron
algunas hojas y florecillas, y una suave brisa rozó las mejillas de Carmencita, alzó la mirada al cielo, intentó secar las lagrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.

PENSAMIENTO: EL ARTE DE NO ENFERMARTE.


Si no quiere enfermarse… Hable de sus sentimientos:
Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos; terminan en enfermedades como:  Gastritis, dolores lumbares, dolor de columna.  Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta en cáncer.  Entonces, vamos a sincerarnos, confidenciar, compartir nuestros sentimientos más íntimos, hablar de nuestros errores… El diálogo, el hablar, la palabra es un poderoso remedio y una asombrosa terapia.

Si no quiere enfermarse… Tome decisiones:
La persona indecisa permanece en duda, en la angustia.  La indecisión acumula problemas y preocupaciones graves.  La historia humana es una cadena de decisiones.  Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.  Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricos y problemas de la piel.

Si no quiere enfermarse… Busque soluciones:
Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas.  Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo.  Mejor es encender un fósforo que lamentarnos de la oscuridad.  La abeja es pequeña, pero procesa lo más dulce que existe.  Somos lo que pensamos.  El pensamiento negativo genera energía negativa que se traduce en enfermedad.

Si no quiere enfermarse…  Confíe:
Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas.  La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.

Si no quiere enfermarse… No viva siempre triste:
El buen humor, la risa, el gozo, la alegría; recuperan la salud y traen larga vida.  La persona alegre tiene el don de alegrar el lugar donde vive.  “El buen humor nos salva de las manos del doctor”.  La alegría es salud y terapia.

PENSAMIENTO: ¿A QUIEN LLEVARÍAS?


Estás conduciendo tu automóvil deportivo de dos plazas en una noche de tormenta terrible.  Pasas por una parada de autobús donde se encuentran tres personas:

·        Una anciana enferma a punto de morir,
·        Un viejo amigo que alguna vez te salvó la vida y
·        La mujer de tus sueños o el hombre ideal.

¿A quién llevarías en tu automóvil, tomando en cuenta que tienes sitio solo para un pasajero?

Este es un dilema ético y moral utilizado en entrevistas de trabajo. 

Podrías llevar a la anciana, porque va a morir y por lo tanto deberías llevarla primero.

O podrías llevar al amigo, ya que él te salvó la vida y estás en deuda con él.

Sin embargo, tal vez nunca más vuelvas a encontrar a la mujer de tus sueños o al hombre ideal.

Un aspirante en una entrevista fue contratado de entre 200 concursantes, por su magnífica respuesta.  ¿Quieres saber qué respondió?

“Le daría las llaves del coche a mi amigo y le pediría que llevara a la anciana al hospital.  Mientras tanto, yo me quedaría esperando el autobús con la mujer de mis sueños”.