“CHORE”
LAS
FOTOGRAFÍAS
Por Verónica
Isabel Meza Magaña
Estaba una mañana encendiendo
computadoras y ventiladores, arreglando sillas y sacudiendo los muebles en el
local cuando llegó “Chore” o “El Güero”, como le apodan, es un hombre de
complexión “llenita”, tez blanca, cabello ensortijado, enormes ojos verdes con
unas pestañas aún más grandes….. lo que se podría decir un hombre bien parecido.
Me saludó efusivamente, con un abrazo y
como él dice “cotorreando echando el verbo”, hablando de forma rápida y expresiva,
haciéndome reír con sus ocurrencias.
Entre una frase en serio y otra frase en
broma, el me trataba de explicar y yo trataba de entender cuál era el servicio
que quería que le prestara. Después de
aproximadamente 5 atropellados minutos, supe que quería que buscara desde mi
Facebook a su ex esposa (quien vivía en el extranjero y no había visto en 3
años), y le enseñara unas fotografías que había subido de su pequeña hija de 3
años (a la que no había conocido en persona nunca), encontramos unas
fotografías que el ya había visto y le expliqué que posiblemente las nuevas
fotos las había subido para que solo las vieran las personas que tenía
agragadas a su Face y como yo no estaba en esa situación, no era posible
visualizarlas desde mi cuenta. La sugerencia
que le hice fue que él creara una cuenta y le enviara una solicitud de amistad
para que ahora sí pudiera ver a su hija, ni tardo ni perezoso me dijo si, acto
seguido le hice una cuenta de Facebook y
le enviamos la solicitud de amistad a su ex, le dije que debería esperar para
que ella la aceptara; entre preocupado y ansioso se fue a trabajar –a unos
cuantos locales de distancia- Aproximadamente
a la hora, la mamá de su nena aceptó la solicitud, fui a avisarle a Chore y a
los dos minutos ya estaba en el local, checamos el Facebook y salieron las
fotos de una hermosa nena, de tez blanca y cabello muy negro y lacio, con una
expresión de felicidad, las fotos la retrataban sentada en la banca de un
parque, en la orilla de una alberca y departiendo alegremente en una fiesta
infantil.
Regresé a ver a Chore que estaba a mis
espaldas y vi como ese hombre alto, fuerte, seguro de sí mismo, abrió sus ojos
a todo lo que daba, dio un paso atrás e hizo una exclamación de asombro, definitivamente
las fotografías le habían llegado al corazón.
Cuando se fue me puse a reflexionar: En
muchas ocasiones no nos damos cuenta que pequeñas acciones que realizamos,
mismas que incluso nos parecen insignificantes y sin importancia, pueden tener
un enorme significado para otra persona; en esta ocasión fueron las fotografías
de una niña de 3 años, puede ser también una visita inesperada, una llamada
telefónica e incluso un simple ¡Hola! ¿Cómo estás?......
Y me hice la siguiente pregunta: ¿Qué
pequeña acción podemos hacer en este momento, que sea de gran valor para
alguien que conocemos y queremos?
Acapulco, Gro., a 01 de Septiembre del 2013.
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