EL BILLETE DE $500.00
Se
encontraba un hombre caminando cabizbajo
por la calle, de pronto vio un café y entró.
Ahí se encontró con una amiga a la que no había visto en varios años,
fue su compañera de secundaría; esta lo invitó a su mesa y empezaron a
conversar:
-
“¿Cómo has estado Carlos?, ya tiene mucho que no te veo”
-
“Me ha ido muy mal últimamente Magdalena. Acaban de despedirme de mi trabajo, no tengo
dinero, la hipoteca de mi casa está a punto de vencerse y acaban de robarme mi
auto. En este momento quisiera ser otra
persona, estoy muy triste y deprimido.
Magdalena
lo escuchó muy atentamente y después metió la mano a su bolsa y sacó un
billete.
-
¿Quieres decirme que ves aquí Carlos?
-
Un billete de $500.00. Contestó
Acto
seguido, Magdalena arrugó el billete y preguntó.
-
Ahora dime ¿Qué ves?
-
Pues el mismo billete. Contestó
Carlos
Ante
los ojos atónitos del espantado hombre, Magdalena arrugo aun mas el billete y
no solo eso sino que lo tiro al piso y lo pisoteo con su zapatilla.
-
Bueno, y ahora, que es esto que tengo en la mano.
-
No se a lo que quieres llegar, -contestó Carlos- pero yo sigo viendo el
mismo billete de $500.00
-
¡Exacto!, -contestó Magdalena- ahora imagínate que el billete eres tú;
maltratado, pisoteado, arrugado, maltrecho e incluso sucio; pero ¿Sabes?, sigue
teniendo el mismo valor ¡Al igual que tú!
Aunque te pasen los peores males, sigues siendo una persona muy valiosa
y con un sinfín de virtudes y cualidades. Sácalas a flote y que se vea esa
casta para darle la cara a los problemas y buscarles una solución.
Carlos
se vio iluminado en su rostro al oír esta reflexión tan cierta de su amiga.
Magdalena
se levantó de la mesa y dijo:
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