Estaba una mamá cocinando cuando de pronto oyó un
portazo y vio a su hija subir corriendo y llorando por las escaleras. Lógicamente, esta mamá inmediatamente se
quito el delantal y subió a ver qué es lo que le pasaba; la encontró en su
recámara hecha un mar de llanto, definitivamente ese había sido un mal día para
la joven:
§ Su novio había terminado con
ella,
§ Reprobó un importante examen
y, por si fuera poco,
§ La mejor de sus amigas estaba
por mudarse de la ciudad.
Una madre siempre sabe qué hace sentir mejor a un
hijo:
-
Hija, ¿Quieres una rebanada de pastel?
-
Si mamá, gracias.
-
Bien, bajemos para dártela.
Estando en la cocina,
la mamá empezó a separar los ingredientes y entonces le dijo a su hija:
-
Cariño, ¿Quieres un poco de bicarbonato?
-
¡Ay no, mamá! ¿Cómo crees?
-
¿Y un poco de huevo crudo, no te apetece?
-
¿¡Pero como crees mamá!? Tu sabes que eso no me gusta.
-
¿Qué tal harina con fécula de maíz?
-
Mamá, no puedo creer lo que me estás ofreciendo.
-
Bueno hija, como podrás darte cuenta, todos estos ingredientes por
separado, crudos y sosos, no son muy
buenos, pero si los combinamos y los preparamos adecuadamente, harán un
delicioso pastel. Dios trabaja de forma
similar, él en ocasiones permite que tengamos tragos amargos en la vida pero
cuando estos acontecimientos se alinean en su justa medida, todo obra para
bien.
Cuando elevamos una oración a Jehová Dios, el nos
tiene 3 respuestas:
·
Si,
·
Ahora no ó
·
Tengo pensado algo mejor para ti.
Tengamos la humildad para aceptar la respuesta que nos
envíe, Él sabe que es lo mejor para cada uno de nosotros.